Estados Unidos siempre fue el destino que deseaba en su vida, desde joven pensaba y se imaginaba que algún día podría vivir en la tierra de Tío Sam, fue entonces que en el año 2000 empezó el gran recorrido de su vida, empujado por la ganas de tener una mejor calidad de vida y ofrecerles a su familia seguridad y estabilidad.
Miguel López de 46 años y de nacionalidad colombiana, oriundo específicamente de la ciudad de Armenia de ese hermoso país, nunca tuvo miedo a la idea de moverse, es así como su ticket de salida tenía destino al norte del los Estados Unidos, directamente a New York acompañado de su familia la señora Lucero López y su hija Manuela López.
“En ese año llegué a la ciudad de New York con muchos sueños y muchas ganas de salir adelante, realmente los primeros años fueron un poco duro, pero gracias a Dios pude encontrar trabajos que gracias a mi constancia y dedicación fui escalando posiciones y destacándome en el área de supervisión. Mucha gente me comentaba que era difícil poder pensar en ascender y yo pude romper con ese esquema.” Dijo el señor López.
A pesar de que desde el punto de vista laboral le funcionaba a López, se percataba que la ciudad y la calidad de vida en el estado no era realmente lo que buscaba, pensaba que debía encontrar un sitio más tranquilo para poder educar mejor a su hija, su primera razón de seguir adelante.
Es así como por medio de un amigo conoce Charlotte y se enamora de esta ciudad y su manera de vivir, así que decide emprender nuevamente un camino nuevo pero con la firme intención de superarse.
“Pude ver Charlotte y a su gente y me encantó Hoy en día doy gracias a Dios porque el haberme mudado me ha dado buen resultado, pude encontrar trabajo en el correo de los Estados Unidos y dedicarme igualmente a otra áreas que me daban buen resultado”, Señaló el entrevistado.
Para Miguel López los cambios y el idioma han sido un verdadero desafío, sin embargo, la disposición y la voluntad de levantar su hogar le dan muchas más fuerza para seguir adelante, también expresa que dejar atrás la familia y costumbres de su país es un fuerte paso, pero asegura que todo tiene un fin y hoy en día se siente satisfecho porque pudo comprar su casa y poder brindar estabilidad a su familia como siempre lo había añorado.
Asevera que se siente orgulloso por ser un hispano en Las Carolinas y ratifica su intención de seguir labrando un mejor futuro a su familia.
Por último dice ser fanático de las carreras de Nascar y amante del fútbol y de labores sin fines de lucro que realiza en el Club de Leones de South Park.