Nos hemos asombrado por la situación que atraviesa el sistema educativo del Condado Mecklenburg, en el que está inmersa la ciudad de Charlotte, que igual que en otros estados de la Unión Americana, han sufrido un sostenible deterioro económico, cuyas consecuencias sigue afectando a los servicios públicos que la ciudadanía necesita.
El aparato económico que el Gobierno Federal no alcanza recuperar por su crisis, continúa teniendo vacíos dentro de su ordenamiento para incentivar la economía del país, cuyos esfuerzos no se desconocen pero que no son suficientes ante la magnitud del colapso que la economía pasó de ser preocupante a crítica, en la que están afectados el sector productivo y el sistema de empleo privado y público.
Aunque las espectativas, al momento arrojan una confiabilidad, la situación económica nacional improductiva, ha permitido que el gobierno estadounidense le haya cortado muchos beneficios a los Estados del país; especialmente, en la parte educativa y de salud, lo que implica que la recesión económica pasó de grave a menos grave, porque su recuperación lenta no deja observar una magnitud más visible. Sin embargo, existen indicios que el grado de desempleo es menor ante el aumento de puestos de trabajos que el gobierno estadounidense sigue creando.
La crisis económica, muy a nuestro modo de plantearlo, sigue manteniendo vacíos de un sostenimiento educativo. La supresión del personal de profesores en el Condado Me- cklenburg, es señal más que suficiente para nuestro asombro y preocupación, porque afecta al sistema educativo al que está dejándolo desprotegido de sus más elementales propiedades en la educación como es el profesorado, que está cruzando una frontera de despidos para irse al abismo en el desempleo, cuyo comportamiento acarrea fenómenos sociales en la economía de cada educando, porque desfigura su composición socio-económica familiar.
Particularmente, en lo que observamos del horario de atención al público de las li- brerías en esta ciudad, consideramos, que aunque unas se han cerrado, otras han dismi-nuído el horario de atención, reduciéndolo en menos días, lo que implica que la ciudadanía, especialmente los estudiantes, que van a la consulta bibliotecaria no tengan acceso en horario normal como lo era antes. Esta medida, indudablemente, proviene de la crisis económica del país y a la que estamos conscientes a soportarla pero obligados a resolverla superándola con métodos asociados de integración familiar con el departamento educativo, que les permita suplir los días que no están disponibles las librerías al público, de esta forma se presenta un trabajo bipartidista en la que las consultas que se hacen en las librerías públicas no influya en los días de supresión, porque las condiciones económicas no permiten ofrecer más este servicio de consultoría bibliotecaria hasta que la crisis económica vaya desapareciendo gradualmente.
Las estrategias que se han implementado de que la ciudadanía colabore para que no desaparezcan librerías de ciertas áreas del Condado Mecklenburg, es una acción preventiva a la emergencia bibliotecaria, porque quiera o no debemos admitir, que mientras la crisis económica que vive el país no se recupere, tendremos que acudir a muchas y tantas estrategias para salvar programas educativos, que aunque pensemos que la economía se recupere será lenta y gradualmente, porque esos son los análisis con los que la ciudadanía cuenta y los hay con mucha credibilidad.
El cierre de horario en ciertas librerías del Condado Mecklenburg, es otro signo de preocupación social en el campo educativo, porque proviene de una crisis económica; sinembargo, existe un importante potencial en el campo familiar de la comunidad, que no permitirá que este eventual colapso en las li-brerías perdure por largo tiempo, porque primeramente los padres de familia estamos conscientes de esta crisis, y ese fenómeno socio-económico se desvanecerá con un sentido bipartidista de cooperación comunitaria.