Lo firmado por la gobernadora del Estado de Arizona, Ley SB-1070, ha ridiculizado al presidente estadounidense Barack Obama, al Departamento de Justicia y a la misma jefa del Departamento de Seguridad Nacional(DHS), porque mientras el Ejecutivo desde la Casa Blanca, insiste en una reforma migratoria cuya potestad la tiene nada mas y nada menos el Congreso de los Estados Unidos, un gobierno estatal llamado Arizona, le da super poderes a sus autoridades para detener a inmigrantes indocumentados en su territorio.
Con esta ley firmada y que entra en vigencia dentro de noventa días a partir de su promulgación, la peor parte la seguirán teniendo los inmigrantes hispanos, porque por sus apariencias físicas la policía haría caza abierta en todo lugar público o privado del estado de Arizona, ahora que el alguacíl Arpaio, el más duro de este país, se convierta en el “supermanracista” de Phoenix, desde que a comienzos de octubre el gobierno federal de Washington, por lo menos, le quitó poderes extraordinarios que le había otorgado en 2008 y le exigió que aceptara nuevas normas para proceder al arresto de indocumentados, entre ellas no detener en la vía pública por su perfíl racial, pero el polémico alguacíl siguió arrestando a indocumentados y no obedeció las limitaciones impuestas por el Departamento de Seguridad Nacional. Esto significa, que el alguacil de Phoenix le dijo al Congreso Estadounidense, “mientras ustedes no hagan una reforma migratoria, la ley estatal de Arizona es la única y por lo tanto es la que se aplicará”, pese a lo que diga, piense o deje de hacer el Ejecutivo y el Congreso en Washington, DC.
Pero haciendo historia, en el año 2007, los dirigentes del Senado ampliaron hasta junio de ese año el plazo para debatir lo que tanto la Casa Blanca como los legisladores de ambos partidos consideraron su tarea mas importante, poniendo en la agenda una amplia reforma a las leyes; esa extensión le permitía al Senado disponer de mas tiempo para lo que prometía ser un fuerte debate entorno a un acuerdo bipartidista que le daría a unos 12 millones de indocumentados la posiblidad de legalizar su situación, como asi lo expresó el dirigente de la mayoría demócrata Harry Reid, luego de acordar un plazo ampliado para tratar la reforma migratoria, y que obviamente también está apoyada por la jefa de Inmigracion, causa contradicciones entre cumplimientos y responsabilidades de las mismas autoridades, porque mientras la secretaria de Estado, como responsable del sistema migratorio, mani- fiesta: “que el sistema de inmigración es anti-cuado en lo que respecta a las familias, necesita modernizarse, pero no esperar años para reunificarse con una esposa o un hijo menor de edad” y en el Estado de Arizona, se firma una ley por encima del Departamento de Justicia el que regula el sistema migratorio estadounidense, operándose de isofacto una ley inconstitucional, que no solamente tiene contenido racial sino porque su espíritu no contiene respeto a los derechos humanos ni a los mismos que no se han respetado en la Ley SB-1070 firmada por la gobernadora del Estado de Arizona, quien le ha otorgado supremacía al alguacíl Arpaio, para que a título de control migratorio siga realizando represión contra inmigrantes indocumentados, salvando, desde luego, a los prontuariados o sujetos que han cometido delitos, pero que no se puede “pescar a rio revuelto”, porque para eso el sistema de seguridad nacional, tiene métodos propios y modernizados, como aquellos que se usan en aeropuertos.
De otra parte, la comunidad inmigrante, deja su más profundo grado de rechazo e indignación, a la Ley SB-1070, firmada por la gobernadora de Arizona, porque además de ser una ley inconstitucional, está dedicada con profundo odio racial y eso está abolido por los pensamientos e ideales del Dr.Martin Luther King, Abraham Lincoln y John F.Kennedy.