Al margen de una respetable opinión ciudadana, que piensa con o sin fundamento, lo que en la actualidad atraviesa la Iglesia Católica y el Sumo Pontífice, por las acusaciones de abuso sexual contra miembros de su iglesia, con-sideramos que el grado de reponsabilidad de los acusados, debe tener un cuidadoso trato de dignidad, porque quienes directa o indirectamente se afectaría serían las personas que comulgan con la religión católica, las mismas que ya han conceptuado dudas, al menos en lo más transparente del sentimiento católico.
Sin embargo, existe una corriente de autoridades religiosas en el seno de la Iglesia Católica, que desean buscar la verdad sin obviar la investigación que demanda la opinión pública, porque es necesario encontrar una ostia con la que se pueda comulgar aunque nos hayamos desayunado cristianamente con malas noticias, creando un distancamiento entre millones de feligreses que adoran a un Creador y Unico del Universo, en el que pertenecen precisamente los afectados que desde su niñez fueron objetos de violaciones sexuales cometidas por miembros de la Iglesia Católica, a decir de las víctimas que hoy son mayores de edad.
El advenimiento del nuevo Arzobispo de la Diócesis Católica de Los Angeles de origen hispano, además, de apostar por una reforma migratoria en los Estados Unidos, está dirigiendo un importante mensaje desde la Iglesia Católica, cuando él, reafirma su apoyo a favor de los inmigrantes indocumentados, cuyo concepto aislado de lo que sucede en la iglesia, esta misma lleva casi una década de apoyo permanente a la reforma migratoria, lo que a buen entender, que la nueva visión del Arzobispo de Los Angeles, es la de seguir manteniendo una posición cristiana pero vertical en una justa aspiración de los inmigrantes indocumentados que exigen reforma migratoria este año, lo que demuestra que la Iglesia Católica,a pesar de cruzar lamentable cir- cunstancia, el catolicismo es relevante.
Para la autoridad religiosa como Arzobispo de Los Angeles, el asunto es de “conciencia”, porque crea un paso a tener una sociedad más pacífica, lo que permitiría for-talecer a las familias si sus integrantes viven sin temor y unidos.
El mismo concepto de todas las organizaciones pro-inmigrantes en los Estados Unidos es el mismo que predica la Iglesia Católica, porque hasta hoy, ninguna ha dejado de perseguir los mismos lineamientos del inmigrante, incluidos los que alcanzaron una lega-lización, ya sea por amnistía o porque el ICE(por sus siglas en inglés) mediante las costosísimas aplicaciones para obtener residencia, y después la ciudadanía americana, alcanzaron a medias, el “sueño americano”, pero despertando después a la realidad y ver lo que es y signifíca un sistema distinto al pais de origen que nacimos.
Un catolicismo relevante, en cuanto a la reforma migratoria, es el que observamos muy positivamente, porque continúa reforzando las aspiraciones de millones de inmigrantes que permanecen viviendo en la oscuridad. Ese mismo concepto radica en otras religiones que no desconocen esta necesidad legal y jurídica dentro del sistema migratorio, porque una legalización no exceptúa a qué religión se pertenece, sino a conservar un estatus legal en este pais, con un atenuante que, todo cambió desde el fatídico septiembre 11, cuando el sistema migratorio norteamericano dejó de ser fácil para todo visitante extranjero, cuya norma migratoria también afectó a sus mismos ciudadanos.
Creer o no en una norma religiosa, no es el papel de las iglesias sino el de buscar en todo ser humano el acercamiento a Dios, y dentro de esos principios luchar por las virtudes de cada familia, que no merecen estar separadas y castigadas por un fracasado sistema migratorio, lo que le permite a todo sistema religioso, provenga de donde provenga, ser relevantes en estos momentos tan difíciles por los que atravieza la humanidad, especialmente por las familias inmigrantes que se tienen que legalizar, sobre todo, las hispanas que siguen pagando un precio muy alto para sobrevivir aquí.